Author: José Martínez

José’s music incorporates a wide range of influences from Colombian folk tunes to modern art music while borrowing from Latin music, heavy metal, and spectralism. His works range from solo pieces with electronics to orchestral works, passing through chamber ensembles, electroacoustic pieces, and collaborations with dancers. His main musical interest is the idiosyncratic synthesis of timbral examination, Latin American vernacular music, and technology. He has written for ensembles such as Alarm Will Sound, Spanish ensemble Taller Sonoro, LA-based chamber group Wild Up, Grammy award-winning quartet Third Coast Percussion, American piano duet Hockett, among others. José is a recipient of the 2013 Sinquefield Composition Prize, and of three national composition prizes in his home country, Colombia. His music has been presented a SEAMUS 2017 and at several local concerts that examine technology as an artistic tool. An alumnus of the National University of Colombia as both a percussionist and a composer, he pursued an MM in composition at the University of Missouri, is currently a DMA composition student at UT Austin.

Salomé en Colombia ¿celebramos o lloramos?

Por fin se hizo Salomé en Bogotá, pasaron 111 años para que esto sucediera, la Filarmónica de Bogotá apostó al reto de tres funciones de esta obra maestra pos-romántica alemana. Sin embargo, tengo la duda si este estreno es algo que deba poner contento o triste al país. Curiosamente, el comentario inmediato que muchos damos es un potente “¡por fin se hizo!” o un quejumbroso “como siempre a este país (y a buena parte del continente) todo llega tarde.” Yo coincido con ambos enunciados, pero entonces me asalta la pregunta muy complicada de resolver ¿porqué tuvimos que esperar tanto a que esto pasara?

No estoy muy informado sobre aquellos que tuvieron la iniciativa para que esta obra de Strauss llegara al país. Supongo empezó con gente de la dirección de la orquesta y poco a poco, como una bola de nieve, fue colectando creyentes. Quizá el director invitado propuso, y por ser extranjero le creyeron, y le siguieron la corriente. Quizá alguien un día se pegó un tiestazo en la cabeza y sobándose el chichón dijo “¡hagamos Salomé con la Filarmónica de Bogotá!” Y voilá, moviendo cielo y tierra lo hizo pasar. No creo que sea el primer movimiento audaz de Sandra Meluk en su papel de nueva directora, está muy temprano para iniciativas tan grandes. Eso sí, tiene ahora un reto grande para seguir, aunque después de todo lo que hizo en sus varios años en la dirección del Teatro Julio Mario Santodomingo, ya sabemos que lo hará con altura. Claro está, la filarmónica no tiene el presupuesto heredado del difunto magnate de las comunicaciones, otro reto para ella. ¿El resultado artístico? Bueno, no lo puedo ver desde acá, pero cruzo los dedos para que todo sea muy bueno, como un fan enamorado aplaudiría para que el elenco salga hasta cinco veces. Espero los más añejos miembros de la orquesta se animen y hagan un buen papel. Suenan bien cuando quieren y sobre todo cuando les gusta lo que están tocando. En fin, me gustaría saber de los autores intelectuales de esta hazaña y celebrar con ellos,  porque es un gran reto tanto económico como artístico que lograron consolidar, nos dieron un motivo, un poco tardío eso sí, para disfrutar y celebrar.

Pero echemos para atrás, y vamos de nuevo la pregunta ¿porqué tuvimos que esperar 111 años a que esto pasara? Pensando en las orquestas sabemos que buen presupuesto nunca tiene. Partamos de ahí, es triste comparar sus sueldos con los de las orquestas de afuera. Aún más triste “la ayuda pa’ los buses” que les dan a los supernumerarios (ja! recuerdo que la Filarmónica me quedó debiendo una semana porque no quise pagar un mes completo salud por una semana de trabajo, esa platica se perdió). Asimismo, el presupuesto para rentar partituras recientes es bajo y entonces por muchos años siempre escuchamos los clásicos que son dominio público, y las cabezas blancas en el público siempre aprobaron, y todos aplaudimos la canonización de los canonizados. Hay excepciones, claro está. Algunas veces  se toca algo de alguno vivo y algunos pocos celebramos. Hasta cuando me fui del país, la Sinfónica Nacional lo hacía más, recuerdo Harmonielehre de Adams con mucha emoción, y Ainadamar de Golijov con menos entusiasmo (era más un musical serio que una ópera). Parece que otrora la Filarmónica de Bogotá lo hacía más, siempre escuché sobre las interpretaciones de la Cantata para América Mágica de Ginastera y Turangalila (¡con el teclista de Radiohead!), como eventos fantásticos y casi míticos. Ahora me suenan a historias asombrosas que la verdad no sé si pasaron o se las inventaban mis compañeros del conservatorio. Una pequeña muestra de la realidad en la tierra del realismo mágico.

Un punto a llamar la atención es la ausencia del compositor en residencia en las orquestas colombianas. Esa esa una figura clave en la presión artística que se pudiera hacer para aumentar la cantidad de obras post 1950 que tanta falta hacen. No nos digamos mentiras, ya en el país hay compositores renombrados, con carreras activas adentro y afuera que servirían de buenos consejeros. Por años hemos tenido que lidiar con el gusto musical del señor con la batuta (casi siempre un “romántico empedernido”), y de la señora administrativa todopoderosa detrás del escritorio cuyas ideas son principalmente ponerle títulos “llamativos” a los conciertos para atraer al públic­o – ¿De verdad creen que porque el concierto se llama algo como “Con B de Beethoven, Berlioz y Brahms” va a ir más gente? Las orquestas y sus cabezas deberían usar una que otra palabra de consejo artístico de gente como Gustavo Parra, José Antonio Cuéllar, Guillermo Gaviria, Harold Vásquez, Blas Emilio Atehortúa, Andrés Posada, Rodolfo Acosta, y muchos otros que se me escapan. Créanles, esta gente es la que ha formado a los tantos otros que estamos afuera donde si nos creen y tocan nuestra música. Algo bueno tendrán para decir ¿no creen? Aquí es que le van entrando a uno el desespero y la ganas de llorar.

Una pregunta con respuesta triste ¿Cuándo fue la última vez que alguna de nuestras orquestas encargó una obra? Salomé mueve gente, pero ¿qué pasa si encargaran una opera nueva de algún compositor local? No tiene que ser una gigantesca pieza como la de Strauss, un par de operas cortas funcionarían ¿no será que ese pomposo orgullo tricolor colombiano quizá se motiva a ir para ver que es lo que hacen los coterráneos? Una ópera sobre algo local, algo histórico, algo más reciente y relevante que la obsesión de Salomé por la cabeza de Juan Bautista; historias para hacer sobran. Pero no, “Salomé es el canon y es lo que la gente quiere ver, tenemos que hacer esa” – dice el/la tipo/a del chichón sobándose la cabeza y convenciendo a los otros. Aquí es que a uno le dan ganas de llorar.

Los que pueden por favor vayan, apoyen y disfruten Strauss. Estén pendientes de la danza de los siete velos y me cuentan como le va a la cantante. A lo mejor si el teatro se llena, después no nos toca esperar otros ciento y pico de años por Wozzeck, Lady Macbeth, alguna de Philip Glass o de Henze, y tantas otras que suenan a utopía.

Twelve pieces I discovered during 2015. (and than got me out from the creative block many times!)

As this year comes to an end we will see many people sharing lists of all kinds. Best movies, best athletes, songs of the year, etc. will be some of the superlative titles we will find. I decided to make my own, not aiming absolutes, but to simply share great music I found during this year. Some of this music helped me with my creative process, some other was a reference, while other I share to simply please the ears. Here you’ll find American colleagues, Latin American and European composers and a couple of current stars. Thanks to my composer friends on this list, your music is great and I am happy that we crossed ways this year. I hope to see you around during 2016, enjoy!

January

While working on my string quintet Looking for the Clave – and at the same time watching some of NFL playoffs – I discovered an amazing piece by the Cuban guitarist/composer Lew Brower. His fourth string quartet has this energetic power of Afro–Latin rhythms, repetitive patterns, and a delightful Bartokian duality between tonality and atonalitiy. He also uses several musical quotations (small chunks of someone else’s music) – a practice also used by Ives, Druckman, and Berio. I feel like this quotations transform the piece into a sort of time machine that takes the listener through different time periods. This is the performance by Cuban players form Havana String Quartet.

 

February

My friend Nick Omiccioli shared a link to the band ShoutHouse on FB and I simply fell in love with the group.  This band is a very interesting combination using a pierrot ensemble (fl, cl, vln, vcl, piano, perc) plus voices. It has catchy melodies, intricate rhythms, and a delicate and balanced post–minimalistic structure.  Easy to enjoy for both trained and untrained listeners. More info about these guys here.

 

March

In the search for what Latin American composers based on the US have written, I found Venezuelan composer Ricardo Lórenz. The colorful orchestration together with the energy of influences of Latin music is amazing. He is also a great thinker about identity through music. More info here.

 

April

This one is perhaps the oldest on the list, and I discovered it last year while learning more about the roots of Latin jazz. It showed up again to my ears while working on my piece Illegal Cycles. It is impressive to me how Cuban arranger Chico O’Farrill expands Gillespie´s original tune Manteca to a 16+ minute suite, his technique is as remarkable as any other great classical composer. His exquisite orchestration and Caribbean style are equally danceable and listenable, a delightful balanced combination.

 

May

I discovered Zoe Keating this month. Yes, some people think it’s just a cellist with a computer and a contact microphone, in fact I agree. But, there’s definitely something about this lady I really like. It’s perhaps her passion managing her career, the simplicity and effectiveness of music, her use of Ableton, the catchy melodies, her bright sound on the cello… whatever it is, this lady  and her cello rock! Check here website.

 

June

During the last days of May (yes, I am cheating!) I participated in LA Phil’s National Composer Intensive, (check the link NCI). The orchestra selected ten young composers from all around the country and I had the pleasure to be one of them. It was an overdose of great music where I got to listen to fantastic pieces and to meet a lot of big names in the fine art music world.  I would love to share all nine pieces written for this program but afraid of being unfair with the other eight composers, I am choosing my friend Daniel Allas’ piece Smear’d as my favorite (but believe me the other eight were just great!) I loved Daniel’s piece and his writing is exquisite. Enjoy his website too here.

 

July

First time ever in Europe for me. Valencia, Spain was a great place to meet new composers and enjoy their music during the Valencia International Performance Academy – VIPA. Again, lots of music to choose from. One of the may great pieces I heard was Alarido, from Spanish  composer Pedro Gomez . This pierrot ensemble piece was written based on a photograph of a Islamic woman holding her child. If I am not mistaken, his idea was to communicate with music this woman´s feelings restrained underneath her traditional clothes. We also became good friends with him and I just simply liked his stuff a lot. Bravo Pedro! His website here.

 

August

Searching online for music for marimba and live electronics I found the work of Payton McDonald – previous member of Alarm Will Sound – and his project called “Super Marimba.” One day I’ll make my first marimba+electronic record and this is is going to be an absolute reference. Just let it roll on the back of whatever you are doing. Check his website here.

September

Trying to never forget how I start making music – banging the drum set while playing heavy metal – but having in mind that I no longer want to be (if I ever was) a metal head, I keep following some particular bands. One of them is Between the Buried and Me. I saw them perform twice already and they’re as professional as it gets; their energy on stage is also marvelous. They released Coma Ecliptic on July, but I only got it until September. The albums is really great but I have to confess that not as good as the previous one, which is a masterwork for me. They released a really intense video for their first single and this is what I am sharing with you. Don’t like metal? Please, give it a try, this guys are really good!

 

October

I got stuck while working on my piece The Spiral on Your Back and needed some help. Then my friend Jason Thorpe Buchannan shared with me his piece Walkside, Lost and blew my mind! After this my brain got a lot of ideas I could do to complete my work. (Thanks Jason, you didn’t know but you helped me a lot man!) Jason’s music is that kind of thing you NEED to hear and then sit, think, take a breath and listen to it AGAIN! It keeps you on the edge of your chair, for me it is something like “a necessary gentle punch on the face” (I hope you like that Jason…) His website is here.

 

November

In the search of schools for my DMA program I listened to many of the different professor’s music. Among many good pieces, there was one that spoke to me immediately. It was IU professor John Gibson’s piece for Cello live electronics Red Plumes. It is a fantastic discourse between cello and many sounds from the computer. Check it out.

http://pages.iu.edu/~johgibso/pieces/redplumes.htm

 

December

Few times I care about music on films – it has become a total predictable and boring industry –from time to time I find something remarkable like Johnny Greenwood’s (Radiohead) soundtrack for the film “There will be blood.” It’s an oldie from 2007 but man, those strings and all the things involved in the score are totally awesome. Actor Daniel Day–Lewis and Greenwood on the same project makes it totally worthwhile. Check it out, it’s on Netflix!

Doce piezas que descubrí en el 2015 (y que me ayudaron muchas veces a salir del bloqueo creativo)

Como cada fin de año varias listas estarán emergiendo por todas partes. Mejores películas, mejores atletas, canciones del año, etc. serán algunos de los superlativos títulos que veremos compartidos. Yo decidí hacer la mía, pero en vez de hacerla para sentar absolutos, la hice para compartir la grandiosa música que descubrí este año. Algunas piezas me ayudaron en mi proceso creativo, otras porque me sirvieron de referencia, otras las comparto porque simplemente me gustaron mucho. Encontrarán colegas estadounidenses, latinoamericanos, europeos, y una que otra estrella; pero en general muy buena música. Gracias especiales a los compositores amigos que conocí este año y que compartieron su música conmigo. Espero que la disfruten!

Enero

Mientras trabajaba en mi quinteto de cuerdas Looking for the Clave (Buscando la Clave), descubrí una fantástica pieza del guitarrista/compositor cubano Leo Brouwer. Su cuarteto de cuerdas #4 tiene el poder de los ritmos latinos, uso interesante de patrones y esa deliciosa ambigüedad entre tonalidad y atonalidad tan Bartokiana. Brouwer usa también hace uso de citas musicales (fragmentos pequeños de otras obras) – muy usado también por Ives, Druckman y Berio – convirtiendo la pieza en una especie de máquina de tiempo que pasea al auditor por diferentes épocas musicales.  

 

Febrero

Mi amigo Nick Omiccioli compartió un enlace de la banda ShoutHouse en FB y simplemente me encantó. Este grupo demuestra un inusual e interesante uso del ensamble pierrot (flauta, clarinete, violín, violonchelo, piano, percusión) expandido con voces. Entre muchas cosas que me gustan están sus melodías pegajosas, compases amalgamados, la escritura post–minimalista y la inclusión de  rap en medio de este erudito contexto. Es muy fácil de disfrutar para escuchas que con y sin formación musical. Miren más info sobre este grupo aquí.

 

Marzo

En la búsqueda de la música reciente escrita por latinos en EEUU encontré el compositor venezolano Ricardo Lórenz. Su colorida orquestación, la energía de los ritmos latinos y uso de audaces armonías modernas me atraen mucho en sus piezas. Ricardo es también un gran pensador de la identidad latina en Norteamérica a través de la música. Miren su website acá.

 

Abril

Esta es quizá la más vieja de la lista, y de hecho la descubrí el año pasado cuando aprendía sobre los orígenes del latin jazz. Apareció este año mientras trabajaba en mi pieza Illegal Cycles (Ciclos Ilegales). Lo que más me impresiona de esta pieza es como el arreglista cubano Chico O’Farril expande el tema Manteca, original de Gillespie, y la hace una suite de más de 16min. En esta música él demuestra que su técnica es tan grandiosa  como la de cualquier otro compositor clásico. Su exquisita orquestación sumergida en un un contexto caribeño son igualmente bailables y disfrutables a los escuchas con y son formación musical, es un combinación muy bien balanceada.

 

Mayo

Descubrí a Zoe Keating este mes. Si, para algunos es una chelista promedio con un computador y un micrófono de contacto, y de hecho lo es, yo concuerdo. Pero hay algo más en la música de esta mujer que realmente me gusta. Podría ser quizá la pasión con la que lidera su carrera, la simplicidad y efectividad de su música, el uso de Ableton, las melodías pegajosas, su sonido notablemente brillante… lo que sea, pero esta mujer y su cello rockean mucho! Miren su website aquí.

 

Junio

Durante los últimos días de mayo (en esta hice trampa) participé en el program National Composers Intensive de Filarmónica de los Ángeles (más info aquí). La orquesta seleccionó diez jóvenes compositores de todo EEUU y yo tuve el placer de ser uno de ellos. Fue una sobredosis de buena música donde pude escuchar fabulosas piezas y pude conocer a muchos de los grandes nombres de la música clásica actual. Me encantaría compartir todas las diez piezas que escribimos para este programa, pero, sintiéndome mal ya con los otros ocho compositores, escogí la obra Smear’d de mi colega Daniel Allas como mi favorita (pero créanme todas eran muy buenas). Me gustó mucho su música y su técnica es muy refinada. Disfruten su website también aquí.

 

Julio

Por primera vez viajé a Europa. Valencia, España fue un gran lugar para conocer nuevos compositores y disfrutar su música durante la academia de verano VIPA. De nuevo, mucha música para escoger durante este evento. Una de la piezas que me gustó mucho fue Alarido del compositor madrileño Pedro Gómez.  Esta pieza para pierrot ensamble esta basada en una fotografía de una mujer islámica que sostiene su niño, si no estoy mal su intención es reflejar las complejas situaciones que vive este personaje bajo sus tradicionales ropajes. Con Pedro nos hicimos buenos amigos y la verdad tiene otras piezas que también disfruto mucho. Bravo Pedro! Acá está su website.

 

Agosto

Buscando música para marimba y electrónica me topé con el trabajo de Payton McDonald, quien previamente fuera miembro de Alarm Will Sound. Su proyecto llamado Super Marimba es increíble. Un día haré mi álbum de marimba+electrónica en vivo y esta proyecto será una tremenda referencia. Simplemente denle play an enlace y déjenlo rodar como fondo de lo que sea que estén haciendo. Chequen el website de McDonald aquí.

 

Septiembre

Tratando de no olvidarme como empecé a hacer música – dándole a la batería con mi grupo de metal – pero teniendo en cuenta que ya no es tiempo de andar de metalero chatarrero (si alguna vez lo fui), sigo siguiendo algunas bandas en particular que me parecen relevantes. Una de ellas es Between the Buried and Me, a quienes ya vi dos veces en vivo. En el escenario son muy profesionales y al mismo tiempo tienen una chimba de energía que contagia al público. Sacaron el nuevo album Coma Ecliptic en julio pero lo compré hasta septiembre, es muy bueno pero su álbum anterior es para mí una obra maestra difícil de superar. Les quiero compartir el video clip del primer sencillo.  ¿No les gusta el metal? Denle un chance, estos manes son muy buenos!

 

Octubre

Mientras trabajaba en mi pieza The Spiral on Your Back (La Espiral en tu Espalda) tuvo un tremendo bloqueo creativo. Por esos días mi colega Jason Thorpe Buchannan me compartió su pieza Walkside, Lost y me impactó mucho. Después de escucharla mi cabeza comenzó a tener un sinfín de ideas para terminar mi pieza (gracias Jason!). La música de Jason es de ese tipo de piezas que uno debe escuchar, sentarse, pensar, tomarse un respiro y volver escucharla de nuevo. Te mantiene en el filo siempre por su constante intensidad, yo la defino algo así como “un gentil y necesario puño en la cara” (espero que le guste a Jason esa definición). Miren su website.

 

Noviembre

En la búsqueda de universidades para mi programa de doctorado escuché mucha música de mis potenciales profesores. Entre muchas piezas muy buenas hubo uno que me atrajo de inmediato y fue la pieza para cello y electrónica en vivo Red Plumes del profesor John Gibson de la Universidad de Indiana. Para mi la pieza es un discurso muy bien balanceado entre el computador y el cello. Gibson es también in gran programador en Max/MSP.

 

http://pages.iu.edu/~johgibso/pieces/redplumes.htm

 

Diciembre

Pocas veces me interesa la música para cine, para mí se ha convertido en una predecible y triste industria, pero como todo, siempre hay gratas excepciones. Una tarde de vacaciones decembrinas me vi la película “Petróleo Sangriento” (There Will Be Blo0d) del 2007 y descubrí la música que Johnny Greenwood (guitarrista de Radiohead) hizo para ella. Podría decirse que la música es vieja ya, pero el efectivo uso de las cuerdas y todas los otros sonidos en la música son geniales. Yo soy un fan de Daniel Day–Lewis y él junto con esta música hacen, de esta película una tremenda experiencia. Espero que se la vean.

Toda la música puede ser aburrida, entonces ¿Cuál es el problema?

Leí el artículo republicado en la revista colombiana El Malpensante, (click para ver artículo), que es traducción del original publicado por John Queenan. Leí también algunas respuestas que en inglés que se dieron hace 7 años cuando este fue publicado por The Guardian (click para ver artículo en inglés). Mucho se dijo y se dirá pero aún así y neciamente hay algo más para agregar.

¿Es realmente la música clásica aburrida? No nos digamos mentiras todos nos hemos quedado dormidos (o al menos lo hemos intentado) en algún concierto de música clásica. Someterse a tres sonatas para violin y piano de Mozart no es nada fácil o como me pasó hace poco en el integral de las Sonatas e Interludios para piano preparado de Cage que es bellísimo, pero después de la sexta sonata todo suena muy parecido (claro está cada parte con su color particular pero aún el mismo concepto sonoro). La tonalidad en sus altas esferas de desarrollo puede también tornarse “aburrida”¿No es cierto que el último movimiento de la 6ta de Mahler es más largo de lo que uno esperaría? después de 4 movimientos otro más de 25min, es difícil de digerir. Otro ejemplo desde otras esferas musicales, hace unos años cuando Slipknot estaba en su punto alto yo muy fervorosamente me hice a tres de sus álbumes, Iowa fue el primero y me encantó, luego cuando iba a la mitad del segundo renuncié, era más de lo mismo que al anterior. Otro, hace unos años asistí por primera vez al festival de marimba de chonta Petronio Álvarez en Cali, fue una experiencia fabulosa! pero tres horas de patacorés, currulaos, jugas y demás me sacaron del sitio. Es decir no creo que la música clásica (que además ese término, esa odiosa palabra—yo prefiero llamarla como Bernstein “música escrita”) sea la única que aburre, es el artista y su propuesta los que debería ser mejor elaborada para que no aniquilen al público.

Otras experiencias opuestas, hace poco vi el cuarteto de cuerdas de la Filarmónica de Berlín, tocaron tres cuartetos de Beethoven, tamaña aventura, pues fue realmente entretenido. Mucha comunicación, claridad, contrastes y un poco de disonancia Beethoveniana que siempre es bienvenida, una masterclass de estilo. ¿Qué hizo que este concierto más llamativo que el de las tres sonatas de Mozart? ¿Preparados para la respuesta anhelada?…. Los intérpretes. Esos cuatro personajes estaban tan conectados con la música que parecía que ellos la habían escrito. Entonces una solución para este eterno problema es que, en términos más crudos, “no sólo se trata del producto que te venden, sino de quién y cómo lo vende.” Dillinger Escape Plan en Rock al Parque 2013 Bogotá, 70min de ruido de metal postmoderno en el que las letras poco se entienden, no se puede cabecear por las métricas amalgamadas y un público que no conocía las canciones (y yerba en el aire), bueno pues el show fue alucinante! El cantante voló de un lado al otro, como en los viejos tiempos en que los cantantes realmente volaban de un lado a otro, el público reaccionó y se conectó, seguro que ganaron fans bogotanos ese día. No es una asunto de géneros, disonancia, limpieza, ni conocimiento de la música, es un asunto de actitud y entrega al público.

Hagamos un ejercicio. Tomemos esta interpretación de un aria de Le Grand Macabre de Ligeti por Barbara Hannigan.  Si sólo atendemos la música, el audio per se, esta sería una de tantas (por supuesta muy buenas) obras del siglo XX que es atonal, agresiva, disonante, extrema, difícil y radical. Esta pieza tiene todos los componentes que al autor del artículo traducido en El Malpensante lo torturan. Pero, no neguemos que al ver esta mujer ella nos tiene por diez minutos absolutamente conectados. Entonces ¿No decía Queenan que la música con esas cualidades era insoportable? — Y la respuesta no es que haya que vestirse de colegiala y ser Barbara Hannigan para lograrlo! — La respuesta (desde mi particular punto de vista) es que la interpretación ofrece algo que engancha, que atrae. Es una postura artística drástica (¿cuántos colegas cantantes quieren ponerse esta ropa y cantar?), dice algo frontal y convence.

Anécdota personal: una vez me dijo un jurado de un concurso “no importa si tocas las notas equivocadas, tienes que tener actitud de motherfucker cuando estás en el escenario” (es cierto, lo dijo así en un español bastante forzado) bueno, evidentemente él se fue al extremo. Las notas y los ritmos han de estar ante todo, pero nuestra dichosa educación musical enfatiza tanto en ellos y poco o nada dicen de la actitud, la postura estética, la cohesión del programa, las curvas emotivas que tiene un concierto, etc.; la actitud de “motherfucker” también hay que estudiarla. Entonces, ¿no está preparándose el fracaso de la música escrita?

¿Cuántos miembros del público quieren “entender” una pieza en un concierto? Si, el número es igual a la cantidad de estudiantes de música o músicos en él, al resto no le importa este ejercicio académico. No nos mintamos, el ejercicio de entendimiento de la música moderna es profundísimo a un punto tal que el detalle y la tarea anulan la intención, pero no por eso hay que renunciar a él, algo se aprende en el camino si eres músico. ¿Cuántos miembros del público quieren disfrutar la pieza? Todos! por eso fueron al concierto! por eso pagaron la entrada y dedicaron tiempo a estar en él. Entonces para que gastar tiempo educando al público en tareas académicas, mejor eduquémoslo en tareas sensitivas, sensibles y expresivas; esas no se enseñan con conferencia antes del concierto, esas las muestra uno tocando en el escenario (o quizá con copa de vino después del concierto, en un modo menos formal y más sincero).

Cualquier clase de música (escrita y creada con conciencia y honestidad—ya sabemos que la complejidad no siempre es un plus) puede ser aburrida si un intérprete desconectado de ella la toca. La música “no tan buena” junto con intérpretes entregados habla, pero buena música en conjunción con ellos le proyectan al público a una experiencia que jamás será aburrida, que será inolvidable si ellos abren su escucha y se dejan llevar.

The Koda is in Clave (Premiere)

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The piece is dedicated to my friends Korin and Daniel (Ko-Da), they both have internship with Odyssey Chamber Music Series here at Columbia, MO. They put a concert together titled “Classic Pop” with the idea that classical music was one day very popular and appealing to huge amount of audiences. They will be playing together with my piece selections of classical music that will rock the audience and arrangements of pop tunes that are very popular.

This whole idea made wonder, when and why classical music stop being popular?…

Opera was back then the main event and if a guy was interested in a girl, well…”let’s go to the opera!”, now we go to the movies . Families used to have subscriptions for the local orchestra to go during the weekends because they’d play appealing programs, now we have Pandora, Spotify and Netflix (even Berliner Philarmoniker has the Digital Concert Hall, but that’s a different story). Before composers were the leaders of the musical tendencies and well if you wanted to know what was the latest trend, you had to go to concerts! but then we got recordings and afterwards videoclips you don’t need to go to concerts because we have it all there.

It sounds to me like classical music just didn’t adjust to the changes but still people needed entertaining and then got it from different places. Other artists—perhaps not as well academically prepared as the ones from the schools, but at the same way talented and communicative—took over this means of communication and spoke to the people the way they needed to. They gave people what they wanted, they spoke in their tongue of contemporary necessity and people loved it. We all love it when an artist expresses with his music or painting that thing we have like a knot in our throat and cannot tell.

However I feel that all the separation from the duet audience—composers that took place during the 20th century was absolutely necessary otherwise all the technical developments that were created would have been never possible. We needed  composers to work only for themselves incubating all those rational procedures that became art itself and that have an unmatchable amount of coherence. But will the audience notice all of that without the corresponding lecture that unfolds all the mysteries behind art? Definitely no… but we all have enough with the phrase “they won’t understand but they will feel it”… will they? I think they definitely will.

My piece is a attempt to put together ideas coming from both—the sometimes irreconciliable—fine art and popular music. From the popular I took danceable rhythms and from the fine art the idea of developing materials in a less spontaneous way. From the popular I also took the structure that is nothing else than an imitation if the structure of any mainstream radio (in fact my reference were Bruno Mars’ “Uptown Funk” and “any song” by Coldplay), verse, pre-chorus, bridge, chorus (multiple repetitions). From fine art the idea of dropping out some beats in a repetitive pattern to make it less danceable but still catchy (although dropped beat is also a big thing in country music!).

It’s a delight to work with friends specially when you get to be passionate about the same thing! My friend Korin has hispanic heritage as I do and Dan is crazy about Spanish language and Latino culture. This encouraged me to use a lot of licks in the music coming from the tradition of Charanga music, where string instruments are the leaders. Korin and Dan will show some chops!

Join us for a concert full of different nuances coming from all times and several cultures, Support the local artists!

JM

Premiere of my saxophone quartet “Uneven Portraits”

This piece started in a conversation with my friend Joe Rulli—MM in saxophone performance at MU—where we realized the lack of pieces for saxophone quartet with the Latin American culture. Milhaud’s Scaramouche and his exotic third movement is well known but we both think the sax quartet is in need of something similarly colorful but with a newer perspective. With this in mind we started the ambitious project the fill in this gap.

I started then by thinking that we have in Latin America a particular and common duality in our mindsets, in general we all share a cheerful personality and at the same time people live in such shortage of several basic needs. As a paradox my own country was declared the “happiest country in the world,” well, I (and many more) don’t see how it can be so, but I do see that no matter what the population looks towards a better future and lessens the problems just to take a break and be able to live (or survive).  The idea of creating a portrait of these emotions came to my mind and I decided to make it in five short parts that are a sonic personal reinterpretation of different influences, impressions, and reflections of the situation afore described. These portraits are uneven because once passed through my filter they were modified and reorganized and because a portrait is always a personal statement of an unequivocal reality.

Three movements are titled Cycles and are inspired on patterns and melodies coming from different popular music form Latin America. Cycles I – A sound of a Night is related to salsa and to nightlife that surrounds this music. Cycles II – A Sound of a Prism is also related to this popular rhythm but also has influences from progressive rock. The rhythms on which Cycles III – A sound of a Mountain is based on can be found in several types of Latin American popular music that utilizes the 6/8 time signature. Victims is an homage to the 5.405.629 victims of the conflict in Colombia (counted from 1985 to 2013 by the government and the magazine Semana, check this link to know more). Absences is related to the emptiness and sadness these victims left behind.

The piece will be premiere by my friends of the Saxophone quartet Elision under the guidance of Mizzou Saxophone instructor Prof. Saguiguit. The performance is part of the 2015 Conference of the Region 4 of the National Saxophone Alliance NASA in Norman, OK. Other premieres and wonderful performances will be held in this event it will be an exciting overdose of saxophone music for my ears!